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Personajes ilustres

Joakin Aldabe (Bera, 1893-Orio, 1959)

Escribió poesía en euskara, castellano y latín. Comenzó a escribir muy tarde, en 1953. Publicó más de 200 obras. Colaboró en distintos medios, como Karmel, Olerti, Principe de Viana, Diario de Navarra, La Voz de España...

Antonio Arandia (Bera, 1808-Bera, 1887)

Entre las cartas del Principe Bonaparte aparece el nombre de Antonio Arandia como traductor de "Benedicite". No se conocen más detalles de este autor.

Carmen Baroja (Pamplona, 1883 - Madrid, 1950)

Aunque naciera en Pamplona, pasó gran parte de su vida en Bera. Hermana de Ricardo y Pío Baroja, y madre de Julio y Pio Caro Baroja. Desde pequeña se traslada con la familia a Madrid, y junto a sus hermanos, a partir de 1900 participa activamente en la agitada vida artística y literaria de la época. Se dedicó a la orfebrería, a la antropología y al folclore, entre otros diversos y raros saberes. Fue una de las fundadoras del Lyceum Club Femenino, junto con María de Maeztu, Zenobia Camprubí, Victoria Kent y Elena Fortún. Dio conferencias y escribió artículos, catálogos y libros, como El encaje en España (1933), Martinito, el de la Casa Grande (1942), y Joyas populares y amuletos mágicos (1949), que quedó inédito. Al final de su vida redactó sus memorias (Recuerdos de una mujer de la generación del 98), un testimonio de primera mano de la vida política, cultural y literaria de la primera mitad del siglo XX.

Pio Baroja (Donostia, 1872 - Madrid, 1956)

Aunque no naciera ni muriera en Bera, pasó muchos de sus años en Bera, y tuvo una gran vinculación con la localidad. Debido al trabajo de su padre pasó su juventud en varias ciudades españolas. Doctorado en medicina con una tesis sobre el dolor (1893), ejerció de médico durante 2 años en Zestoa (Gipuzkoa). Posteriormente, se afincó en Madrid, y trabajó durante 6 años como panadero en el negocio familiar. Contactó con jóvenes escritores que luego formarían la generación del 98, y comenzó a publicar artículos en diferentes revistas.

Dedicado exclusivamente a la literatura, en 1900 publicó su primera obra: Vidas sombrías. En los próximos 10 años, además de los viajes realizados por Europa, publicaría 17 novelas que forman un importante núcleo en su obra, y que le consagrarían como autor. En 1935 ingresó en la Real Academia Española.

Durante la Guerra Civil española no se posicionó a favor de ningún bando, pero tuvo problemas con los carlistas en Doneztebe, y tuvo que fugarse a Donibane Lohizune, en 1936. Regresó a Madrid en 1940, y volvió a escribir.

De joven había sido seguidor del anarquismo, hasta que desconfió de la política, la religión y la ética. Dejó un gran número de libros escritos, cerca de 75. La novela de Baroja se divide, básicamente, en 3 etapas: la primera hasta 1912; la segunda en la que aparece el espíritu de la generación del 98 (1912-1936), donde desarrolló, sobre todo, la técnica narrativa personal. De esta época son las novelas de aventura e históricas. En la tercera parte, a partir de 1936, donde aparece la decandencia del escritor. Clasificó su obra por trilogías, hasta formar un total de 10: la Tierra Vasca de las guerras carlistas; La Raza (en gran medida autobiográfica); Vida Fantástica, en la que busca el sentido de la vida; Lucha por la vida, basada en la clase obrera de Madrid; El Mar, en el que recoge historias de marineros vascos; el pasado; y las ciudades y agonías actuales. Publicó una serie dedicada a su pariente Eugenio Aviraneta, que participó en las guerras de la independencia y carlistas, junto con ocho libros de memoria.

En cuanto a estilo, mostró un estilo innovador, en contra del estilo retórico de su tiempo. Dejó a un lado elementos externos a la novela, como lo venían haciendo otros autores, y trabajó en un estilo personal, humilde, en favor de breves frases y pasadizos cortos. Algunas veces se le ha criticado la falta de corrección. Su creatividad y la capacidad para contar las cosas fueros sus principales dones, lo que le hizo ser conocido, y posteriores escritores han reconocido su influencia.

Ricardo Baroja (Minas de Rio Tinto (Huelva), 1871 - Bera, 1953)

Pintor, grabador y escritor. Hijo de Serafin, y hermano de Pio y Carmen. Comenzó a realizar estudios de ingeniería, pero por problemas de salud los abandonó y estudió para archivero. Vivió muy interesado por la política. Perdió un ojo en un accidente de tráfico.

Entre 1885 y 1936 pintó con gran afición, y entre 1937 y 1952 pudó dedicarse a la pintura. Sus cuadros más conocidos son paisajes contagiados de nostalgia. En cuanto a los grabados se refiere, realizó trabajos de mucha importancia: aguafuertes, litografías y heliograbados. Durante su periodo como profesor de la Escuela de Artes Gráficas de Madrid realizó más de 100 obras. La Asociación de artistas grabadores se fundó en torno a él (1927). Como escritor, redactó en distintos géneros literarios: periodismo, teatro (El cometa, 1935), ensayo (Gente del 98, 1952), novelas y narraciones (La nao capitana, 1935; El Dorado).

Julio Caro Baroja (Madrid, 1914 - Bera, 1995)

Historiador, antropólogo, etnólogo y lingüista, sobrino de Pio Baroja. Comenzó a estudiar antropología con Telesforo Aranzadi y Jose Migel Barandiaran. Se doctoró en Historia Antigua en Madrid, y fue adjunto de la cátedra de dialectología en la universidad madrileña. Se aficionó a la etnografía a través de su tío Pío, y llegó a ser director del Museo del Pueblo Español en Madrid entre los años 1944 y 1954. Estudió antropología y etnografía en EEUU.

Aunque realizó numerosos estudios geográficos y etnológicos de diferentes pueblos, destacó por su trabajo sobre Euskal Herria. Con su metodología aportó una visión nueva de la investigación histórica, y fue antecesor de la llamada "historia nueva". Realizó sus trabajos con rigor científico e ironía.

Miembro de la Real Academia de la Historia y la Lengua, miembro honorífico de Euskaltzaindia (Academia de la Lengua Vasca) y de las Letras Buenas de Barcelona, así como de varios institutos arqueológicos, como de Alemania y Portugal. Fue director de la revista RIEV. Responsable de cursos y jornadas, redactó cientos de artículos y publicó cerca de 40 libros (Los Vascos, 1949; Los vascos y la historia a través de Garibay, 1972; La brujería vasca, 1975; De los arquetipos y leyendas, 1989; Las falsificaciones de la historia, 1991). En 1982 obtuvo la cátedra de antropología filosófica en la UPV-EHU. Nombrado hijo honorario de Madrid, fue Premio Principe de Asturias de ciencias sociales en 1983.

Roman Dornaku (Bera, 1878-Hondarribia, 1959)

Religioso. Estudió en Lekarotz, y con 19 años se ordenó como capuchino, y en 1901 como sacerdote. Ese mismo año partió como misionero a Filipinas. Vivió en la isla de Guam durante 50 años, y trabajó para los nativos. Publicó más de 200 obras sobre las obras de los indígenas. Dominaba 14 lenguas: euskara, castellano, latín, griego, hebreo, italiano, francés, inglés, bikol, pampango, pagasinan, tagalo, chamorro y japonés. Dejó diccionarios y gramáticas en dichas lenguas.

Publicó un diccionario vasco-español, y una gramática vasca basada en el método Olendorff. Su poesía fue premiada en Buenos Aires. El presidente de EEUU le concedió una medalla y un diploma por su actitud en la guerra con los japoneses en Filipinas. Toda su obra se encuentra en la biblioteca del Congreso de Washington.

Llevaba siempre consigo en un saco tierra de Bera, que la iba dejando en todas las ciudades y pueblos que visitaba.

Ignacio Errandonea (Bera, 1886- Azpeitia, 1970)

Jesuita y conocido helenista. Fundador de la ESTE (actual Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Deusto en San Sebastian), la primera factultad de estudios empresariales en el Estado español. Comenzó sus estudios en el Seminario de Pamplona, y en diciembre de 1903 ingresó en el noviciado de Loiola. Acabada la Filosofía, interrumpió sus estudios, y fue destinado a Colombia, donde ejerció el magisterio de 1911 a 1915. Allí se potenció lo que podíamos lalmar su segunda vocación, la de su dedicación a los estudios clásicos y allí surgió su obra más veces editada, su Gramática Latina. Despues de su ordenación sacerdotal estudió dos años en Oxford, donde obtuvo el título de bachiller en Clásicos, láurea que coronó con el doctorado en la Universidad Central de Madrid. Fue director de la conocida revista Razón y Fe.

Juan Errandonea (Bera, 1917-Bera, 1966)

Realizó una trayectoria de estudios bíblicos sin parangón. Dominaba 17 lenguas: euskara, castellano, latín, francés, inglés, alemán, italiano, ruso, turco, griego, hebreo, arabe, sumerio, hitita, acádico, caldeo y babilónico. Fue catedrático de lengua Sumeria en la Universidad Central de Madrid. Estudió durante 11 años en el Instituto Babilónico de Roma. Su obra más importante fue "Edén y paraiso".

Isidoro Fagoaga (Bera, 1893 - Donostia, 1976)

Tenor y activista cultural. Realizó estudios de música, y consiguió mucha fama en todo el mundo. Toscanini lo llevó a la Scala de Milán a cantar óperas de Wagner, hasta que se especializó en ellas. Obtuvo grandes éxitos en Alemania y América, y recibió importantes premios. En 1926, debidó a la guerra civil, tuvo que refugiarse en Donibane Lohizune, y de allí se trasladó a Argentina. Dejó de cantar, y se dedicó a escribir libros y artículos sobre la música y músicos vascos (Retablo vasco. Huarte, Ravel por dentro, 1971; Domiku Garat, etc.).

Juan Larramendi (Bera, 1917-2005)

Pintor beratarra. Uno de los representantes más reconocidos de la escuela del Bidasoa. Siempre mantuvo su visión del arte: paisaje, paisaje y paisaje.

Desde muy joven comenzó a pintar, pues decoraba las paredes de la cocina de casa con sus lápices, y el beneplácito de su padre. Enamorado de la naturaleza, comenzó a pintar los paisajes del Bidasoa, pero fueron los ánimos de Ricardo Baroja los que le ligarían con la pintura. La primera exposición la realizó en 1944, en Bilbao. Al año siguiente mostraría su obra en Pamplona, y en 1946 en Donsotia y Mar de Plata (Argentina), en el estudio de Flores Kaperotxipi.

El ambiente de posguerra, la dura situación económica, y la corriente artística que conoció en París, le llevaron a Venezuela. Allí nació su hijo, y tuvo que dejar la pintura, pues resultaba difícil sobrevivir con la pintura. Abrió un restaurante con su mujer, y se olvidó de la pintura. Pasó 23 años sin pintar ni un sólo cuadro. Al poco tiempo de su regreso a Euskal Herria en 1969, expuso nuevamente en Bilbao, en la que obtuvo un éxito notorio. Desde entonces nunca dejó de pintar.

Ignacio Larramendi (1874-1960)

Escritor beratarra en lengua vasca. Sus obras se publicaron en un libro, junto a varios autores. En su obra se repiten referencias al Bidasoa, a sus gentes y al euskara. Era un hombre de gran fe, y eso se plasma en su obra. Tenía muy buena voz de tenor, y cantó en la boda de Alfonso XIII. Fue académico de Euskaltzaindia.

Martin Olaetxea

Hay pocas noticias de este bertsolari. En 1830 escribió unos bertsos contra los liberales, y en especial contra el beratarra Fermin Legia. Estos son los bertsos más antiguos que se conocen en Navarra.